Hace ya más de dos meses del decreto, me encuentro mejor. Pasé de no poder comer a inflarme de chocolatinas a todas horas, baje cuatro kilos y engorde otros tres, buena media.
Estoy preocupada, la jornada se ha convertido en una pesadilla, tengo por delante 20 días seguidos de trabajo, ayer en la cafetería se me caían las lágrimas, siguen poniendo servicios stress digo express, ¡como pueden estar esperándote a la puerta del trabajo para endosarte un turno extra el único día que tienes libre!. Es la impotencia lo que hace que no pueda contener las lágrimas pero, la verdad, el tiempo es lo que hace que te adaptes a todo.

